Reino de los Tres Ríos

Historia

Prehistoria

En la era de los Primordiales, el área que ahora es el Sudoeste de la Creación era el dominio del titán forjador Autochton, y su raza predilecta, de nombre ahora olvidado. El territorio que gobernaba esta raza de criaturas altas y delgadas, de dedos largos y diestros y grandes ojos negros, era vasto y altamente urbanizado. Bendecidos por su dios de la creación y la ingenuidad, su proeza tecnológica no tenía rival. Sin embargo, su proeza y ambición fueron finalmente las razones de su catastrófica caída. Consumidos por ansias de poder y conocimiento, pensaron que podían construir un arma tan avanzada, tan poderosa, que podría derrotar al mismísimo Primordial y robarle sus secretos. Cuando Autochton se enteró de esta traición, su furia partió el subcontinente en pedazos, creando lo que ahora son las Islas Piratas y absorbiendo las almas de sus antiguas creaciones para crear acero espiritual. No quedó absolutamente nada de la gran civilización, y ningún ser inteligente habitaría el lugar hasta bien entrada la Primera Edad.

Primera Edad

Una vez que Autochton se retiró del mundo, el Sudoeste quedó finalmente en manos de los Exaltados. Con permiso del Deliberativo Solar, un Círculo de famosos Solares se comprometió a colonizar y desarrollar el territorio:

  • Salina, la Constructora de Milagros, Crepúsculo famosa por cambiar la mismísima estructura de la Creación para que cualquiera pudiera aprender Hechicería con sólo observar el mundo natural. En su iniciación a la Hechicería Salina sacrificó su capacidad para hacer daño a otro ser vivo. Una figura de legendaria compasión, no podía utilizar la violencia, ni siquiera en defensa propia. Iba acompañada de Patlana, su compañera de trabajo, su amiga, y ocasionalmente su amante, una Lunar de Casta Luna Nueva que se especializaba en cambiar y mejorar seres vivos. Salina diseñó todas las ciudades de su nuevo reino, y construyó personalmente los monumentos más importantes. Su palacio se encontraba en la Silla de la Paz Celestial, que fue capital del reino, una gloriosa ciudad donde todos vivían en el más opulento lujo gracias a las maravillas magi-tecnológicas de la Primera Edad.
  • Bodot, el Buda Infinito, Cénit famoso por inventar el Glorioso Camino de la Iluminación, un régimen de meditación y contemplación que permitía a los mortales despertar su Esencia. Además, fue maestro e inventor de varias artes marciales tanto Terrestres como Celestiales, aunque siempre bajo la sombra de los Siderales y los Alba en esas artes. Su compañera era Taigra, una Luna Llena que acabó frustrada con los votos de celibato y pobreza de Bodol, y pasaba cada vez menos tiempo con él. Bodol se preocupó de la vida moral y espiritual de sus súbditos. Hizo tratos con todos los dioses del territorio y los organizó de forma armoniosa, donde cada uno tenía uno o varios festivales asignados. Los ritos que diseñó cumplían su función básica de dar Quintesencia a los dioses, pero también sutilmente armonizaban las almas de los suplicantes, iluminándolos y convirtiéndolos en mejores personas. La Plaza de la Propicia Iluminación era la sede religiosa del reino, una ciudad compuesta enteramente por monjes que venían a estudiar bajo Bodol.
  • Makanae, el Vigilante en los Bordes, un Noche obsesionado con el Caos y la Buena Gente. Acompañado por su compañera Luna Decrecienta Fasuji, cazaba Buena Gente, protegía las fronteras del Reino y ayudaba a expandir la Creación. Sin embargo, fuese por la Gran Maldición o simple adicción al Caos, Makanae progresivamente pasaba menos tiempo en la Creación, yendo en vez de cacería por el Caos Profundo. No regresó para el Último Conclave, y su tumba se halla vacía, con sólo algunos artefactos que dejó atrás. El destino del Noche y su compañera Lunar sigue desconocido hasta nuestros días, pero lo más probable es que encontraran su final en batalla contra uno de los masivos Aformes del Caos, sin siquiera enterarse de la Usurpación que había tenido lugar en la distante Creación.
  • Ashura, la Guerrera Invicta, era la más joven del grupo. Una Alba preocupada principalmente por la perfección marcial personal, nunca había conocido una guerra de verdad, aparte de sus recuerdos nebulosos de una encarnación pasada que luchó en la Guerra Primordial. En su castillo y ciudad del Manso de Olas Doradas organizaba ilustres torneos de lucha y fiestas de la corte acompañada de su amante Media Luna Medeo. Sólo fue cuando Medeo le advirtió de la creciente locura y tiranía de los otros Solares que Ashura empezó a convertir su dominio en un lugar de entrenamiento para un ejército que protegería el Reino de las depredaciones de otros Exaltados. El ejército nunca fue usado, y bajo los términos de la Gran Rendición, el Manso fue destruido y todo su equipamiento militar confiscado por los Hijos del Dragón.
  • Fasal, el Regente de los Diez Mil Oídos, había ayudado a diseñar los gobiernos y sociedades de docenas de naciones a lo largo de la Creación, y el Reino fue su último y mayor proyecto. Donde Salina se encargaba de la armonía geomántica de las ciudades y Bodol de la armonía espiritual del pueblo, Fasal gobernaba la armonía administrativa de la burocracia. Creó el sistema de castas, basado originalmente no en familias sino en rigurosos exámenes diseñados mágicamente para adivinar las tendencias y especialidades futuras de los mortales con tal de colocarlos donde serían más eficientes y felices. Desde su sede en la Ciudad de los Mil Lotos se aseguraba de que el gobierno de la nación funcionase de manera justa y eficiente. Su compañero Lunar, Nedramaen, un Luna Creciente, era su voz pública, anunciando los decretos al pueblo y negociando con los diplomáticos de otros reinos cuando Fasal estaba demasiado ocupado con sus gestiones.

El reino que crearon, oficialmente llamado El Más Propicio y Armonioso Dominio del Círculo Fértil, no era particularmente poderoso en comparación con otros grandes imperios como el Protectorado de los Diez Mil Ríos Divinos, que lo bordeaba al sur, en un inmenso subcontinente que había sido reclamado del Caos. Tampoco era particularmente un centro de investigación, ya que Salina se negaba a aceptar las prácticas poco éticas de otros maestros Crepúsculo, ni una potencia militar, ya que el trío reinante aborrecía la guerra como algo poco armonioso e incluso Ashura prefería los duelos y placeres de la corte al desarrollo militar. No, la razón por la que el Armonioso Dominio se ganó una modesta pero sólida reputación era por la eficiencia de su gobierno y el bienestar de su población. Los cinco Solares gobernaban (aunque Makanae y Ashura rara vez se molestaban en ejercer su poder), los Lunares daban consejo, los Terrestres se encargaban del funcionamiento diario del reino, e incluso el visir Sideral asignado al reino estaba tan contento con su funcionamiento que fue uno de los mayores oponentes de la Usurpación. Todo estaba encaminado al bienestar de la población mortal, debido, en gran parte, al astuto liderazgo de Salina, que consiguió encaminar el deseo de iluminación de Bodot y el deseo de eficiencia de Fasal al beneficio de la población en general.

Así pues, el Armonioso Dominio se convirtió en una duradera isla de cordura y felicidad mientras el resto del mundo sufría los estragos de los enloquecidos Solares. Sí, es cierto que hacia el final Bodot se retiró casi completamente del mundo, Fasal hizo el sistema de castas más rígido y estricto, sin pensar en los deseos de libertad de sus súbditos, y Salina inyectó estupefacientes especialmente diseñados para aumentar la felicidad en el agua y comida de su ciudad, sin pensar que las personas querrían control sobre sus emociones. Pero estos pecados eran menores en comparación con la tiranía sin sentido que estrangulaba el resto del mundo.

La Usurpación hubiera llegado igualmente al Armonioso Dominio si no fuera por la intervención del visir Sideral de la región, cuyo nombre e identidad han sido perdidos a la historia y la rotura de la Máscara. Uno de los mayores aliados de la Facción de Oro, consiguió, único entre todos los visires, escapar de Yu-Shan para avisar a Salina y el Círculo del peligro que corrían. Se llamó el Último Cónclave, donde el Sideral explicó a los Solares, Lunares, y Terrestres gobernantes lo que había visto en el futuro y los planes de la facción de Bronze. Ashura quería luchar, conservar la gloría del Dominio, y los Terrestres, la gran mayoría aún leales, la apoyaban. Salina y su triunvirato, sin embargo, vieron que la guerra sería inútil. Perderían, y a cambio toda su población sufriría, el Dominio se desintegraría y su trabajo de siglos habría sido en vano. El Cónclave ideó la Gran Rendición: los Solares no atenderían el fatídico banquete, pero inmediatamente después se rendirían ante lo que aparentaría ser una rebelión de los Terrestres. Los Solares serían ejecutados como mandaba la Usurpación, sus compañeros Lunares huirían y se esconderían hasta que pudieran instruir a sus reencarnaciones, y los Terrestres gobernarían armoniosamente, manteniendo el legado del Dominio mientras aparentaban odio hacia los Anatema.

El plan era bueno, pero no contaba con la Prisión de Jade. Los Solares nunca volvieron a ocupar sus puestos, los Lunares se perdieron cada vez más en el Caos, y los Terrestres se congregaron cada vez más en la Isla Bendita, dejando el gobierno del Dominio a los mortales. Para cuando llegó el Gran Contagio, el Armonioso Dominio era una sombra de su antigua gloria, un lugar apartado y olvidado donde las maravillas de la Primera Edad decaían lentamente por falta de adecuado mantenimiento. Sin importancia militar ninguna, ya que el único recurso importante que poseía, la Catedral-Fábrica de Salina, había dejado de funcionar debido a la falta de suministros, la provincia fue prácticamente olvidada por el gobierno de la Isla Bendita.
No había nadie que les salvara de las catástrofes venideras. El Gran Contagio arrasó en el Dominio tanto como en el resto de la creación, y el Armonioso Gobierno, tal como era, se colapsó completamente. La Silla de la Paz se convirtió en una ciudad fantasma, y las otras tres grandes ciudades se convirtieron en campos de refugiados llenos de muerte y miseria. Y luego vino el Caos.

El Caos se hubiera comido lo poco que quedaba del Dominio, si no fuese por la acción de cinco dioses heroicos que acudieron a su socorro:

  • Callista, la diosa del Armonioso Dominio en si, una fuerza poderosa que, al contrario que otros dioses de reinados Solares, no había visto disminuida su posición desde la Alta Primera Edad.
  • Orada, El dios de la Iluminación Mortal, es decir, del proceso por el cual los mortales aprenden a utilizar su esencia. Se consideraba en deuda con Bodot y el Dominio debido a la gran cantidad de mortales iluminados que habían nacido y vivido allí.
  • Ashura, la diosa de los Soldados en Tiempos de Paz, que había sido amiga de Ashura.
  • Sama-Ki, el dios del Gobierno Armonioso en general, que consideraba al Dominio como la más ejemplar de todas las burocracias.
  • Y un ser enmascarado y desconocido, que solo decía tener una deuda por saldar con la región.

Los cinco utilizaron su considerable poder, ayudados de las defensas construidas por Salina, para mantener la Buena Gente a raya. Estaban a punto de perder la última batalla cuando se activaron las Defensas de la Primera Edad. Los dioses y sus hazañas legendarias se confundieron con las de los antiguos gobernantes Solares, y los mortales supervivientes acabaron adorando a una amalgama de los dos, un panteón llamado los Cinco Bodhisattvas Sonrientes.

Segunda Edad

El Dominio había sobrevivido… a medias. El nuevo gobierno que surgió de las cenizas, liderado por una casta noble de descendientes de los cinco dioses, sólo pudo ejercer su autoridad sobre la región del nordeste del círculo. Las Islas Cercanas no habían podido defenderse del Caos y habían quedado prácticamente desiertas, mientras que el sur ahora quedaba demasiado cerca del Caos, y el ejército mortal no podía cruzar al otro lado del Creciente Silencioso y la Fuente de las Lamentaciones con facilidad. La civilización había quedado reducida al relativamente pequeño trozo de tierra fértil entre el Creciente Silencioso y el Mar Púrpura. El Más Propicio y Armonioso Dominio del Círculo Fértil había acabado, y de sus cenizas había nacido el Reino de los Tres Ríos.

El Reino de los Tres Ríos existió en relativa paz y tranquilidad durante casi cinco siglos del reino de la Emperatriz Escarlata. Los piratas de las islas sabían que había algún tipo de gobierno unificado allí, y algunos comerciantes de An-Teng encontraron lo que quedaba de la Carretera Propicia y llevaron caravanas al sur, pero nadie pensó en informar a los Príncipes de la Tierra de las tres ciudades que crecían al sur de la densa jungla del Creciente Silencioso.
La Plaza de la Propicia Iluminación había dejado de ser un complejo monástico para convertirse en la caótica capital del nuevo reino, El Trono del Bodhisattva Resplandeciente. La Ciudad de los Mil Lotos había sobrevivido casi intacta a todo lo que había pasado, y representaba la capital económica, aunque no política, del reino. Por último, el Puerto de los Cinco Dragones al sur un puerto comercial de poca importancia durante la Primera Edad se convirtió, por virtud de ser el único puerto importante que sobrevivió hasta la Segunda Edad, en la capital del comercio marítimo, generalmente con piratas y otras gentes de dudosa reputación, pero nunca con los demoníacos Lintha.

Fue sólo cuando la Casa Peleps envió la Flota Imperial a combatir contra los Reinos Piratas de las islas del sudoeste que descubrieron, casi de casualidad, un reino cobijado por la jungla. El almirante al mando tomó la iniciativa de presentarse con toda su fuerza naval delante del Trono del Bodhisattva Resplandeciente y exigir la rendición del Reino de los Tres Ríos. El senescal, viendo la potencia militar del Imperio, accedió rápidamente, y el almirante se instaló como sátrapa de la región. La satrapía ha resultado ser relativamente lucrativa, pagando un tributo importante de arroz, seda, y opio. La Casa Peleps ha intentado detener el culto a los “Anatema” e introducir la fe Inmaculada en el reino, pero han tenido poco éxito fuera de algunos malcontentos de baja casta que se adhieren a la fe extranjera como un símbolo de rebelión. Cuando la Emperatriz cambió el control de la Marina Mercante a la nueva casa V’neef, también dio la satrapía a esa casa.

Después de que el senescal muriera el Primer Círculo se hizo con el control del Reino de forma pacífica a través de una alianza con Cascada de Lotos y los Cinco Bodhisattvas. Desde ese momento, y especialmente después de conseguir la bendición del Sol Invicto, el Reino ha aumentado en población y prosperidad, ha expulsado al Imperio, y ha añadido las Islas Cercanas, el Regazo, y sus antiguas tierras al sur del Creciente Silencioso a su dominio.

Reino de los Tres Ríos

La Saga de los Tres Ríos Romen